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Países amazónicos trabajarán en conjunto para garantizar los recursos económicos de las áreas protegidas de esta región.

Las áreas protegidas son claves para conservar la Amazonía y para el desarrollo de los países que la conforman; su existencia puede verse comprometida si no se cuenta con recursos suficientes y constantes para gestionarlas.

Del 18 al 20 de Abril, delegados de los países amazónicos se reunirán en un encuentro organizado por el proyecto de Integración de las Áreas Protegidas del Bioma Amazónico – IAPA, en La Paz, Bolivia, para avanzar en una estrategia regional de sostenibilidad financiera entorno a estos territorios.

El encuentro entre representantes de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela tiene como objetivo  evaluar los avances y retos en términos de sostenibilidad financiera en toda la región. Con base en ello se construirá un plan de trabajo para fortalecer las áreas protegidas amazónicas, y avanzar en la identificación de mecanismos que garanticen sus recursos a largo plazo.

El proyecto IAPA – Visión Amazónica, es financiado por la Unión Europea, Coordinado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO e implementado en conjunto con WWF, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – UICN, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente – PNUMA y Redparques.

Información del portal http://www.fao.org

Foto: http://www.fao.org

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ONU y Ecuador lanzan llamamiento humanitario urgente para asistir a la población

22 de abril, 2016 — Naciones Unidas y el Gobierno de Ecuador lanzaron hoy un llamamiento humanitario urgente para hacer frente a las desastrosas consecuencias del terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que sacudió las provincias de la costa noroeste del país el pasado 16 de abril.

El organismo mundial y el país sudamericano solicitan a la comunidad internacional fondos por valor de 72,7 millones de dólares para asistir a unas 350.000 personas durante los próximos tres meses.

El dinero supondrá una primera ayuda de auxilio para salvar vidas, establecer servicios de protección y apoyar los esfuerzos de recuperación temprana.

Tras su visita de dos días esta semana al país, el coordinador humanitario de la ONU dijo que “el pueblo de Ecuador necesita con urgencia comida, agua y atención sanitaria básica”.

Stephen O’Brien añadió que “los niños precisan un lugar donde seguir estudiando; las familias necesitan ayuda para restablecer su vida. La comunidad humanitaria está lista para apoyar al Gobierno y garantizar que se cubran las necesidades fundamentales”.

El Ejecutivo ecuatoriano ha declarado el estado de emergencia en las provincias más afectadas por el sismo: Esmeraldas, Santa Elena, Guayas, Santo Domingo, Los Ríos y Manabi. Uno de los cantones de esta última, Pedernales, con una población de 55.000 habitantes, ha sido declarada zona de desastre y el acceso a la misma es limitado.

Según las últimas cifras oficiales, el terremoto dejó 587 muertos, 155 desaparecidos y 8,340 heridos. Cerca de 25.400 personas se encuentran refugiadas en albergues temporales.

Más de 1.125 edificios quedaron destruidos y unos 830 sufrieron daños, entre ellos, 281 escuelas. También se registraron deterioros importantes en puentes, carreteras y otras infraestructuras básicas, lo que acarrea grandes dificultades de logística y comunicación en algunas zonas.

El Gobierno estatal y las agencias internacionales están evaluando la situación y se prevé que lleguen a la mayoría de las áreas afectadas en los próximos días.

Información del portal http://www.un.org

Foto: UNICEF/UN017164/Castellano

 

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Terremoto en Ecuador: más de 150.000 niños afectados por la catástrofe

Más de 150.000 niños y niñas se han visto directamente afectados por el terremoto de Ecuador, según los primeros cálculos realizados por nuestros equipos en el terreno, que se han desplazado a Pedernales y Esmeraldas, las áreas más afectadas por la catástrofe.

El sísmo ha provocado además la destrucción de numerosos edificios y viviendas. En total, 805 han quedado reducidos a escombros y 608 han sufrido daños.

Entre las edificaciones afectadas se encuentran 146 escuelas, a las que asistían habitualmente alrededor de 88.000 niños.

Además, el resto de infraestructuras están al borde del colapso, como es el caso del sistema de salud o la distribución de agua y alimentos, que comienzan a escasear.

“Estamos trabajando contrarreloj para proteger a los niños de enfermedades y de otros riesgos habituales en emergencias como ésta”, dice Grant Leaity, representante de UNICEF en Ecuador.

Noticia del portal www.unicef.es

Foto: Getty Images

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15 de abril de 2016, Roma–La FAO y Google trabajan juntos para hacer que la información satelital de alta resolución sea una herramienta de uso diario en la gestión de los recursos naturales del planeta, en un esfuerzo conjunto que está cambiando la forma en que el mundo intenta alcanzar el desarrollo sostenible.

El Director General de la FAO, José Graziano da Silva y la Directora de Ingeniería de Google Earth Outreach y Earth Engine, Rebecca Moore, aplaudieron el haber reforzado su asociación establecida recientemente en un evento conjunto al final de una intensa semana de formación y de intercambio de ideas en la sede de la FAO en Roma.

Esta colaboración permite ya a los administradores de recursos e investigadores en muchos países evaluar el cambio de usos del suelo de parcelas de tamaño individual observadas por los satélites desde el cielo. El método supone un salto cualitativo para mejorar la capacidad para evaluar la capacidad de almacenamiento de carbono de un paisaje o planificar la estrategia de un país sobre las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, los datos de teledetección fácilmente accesibles y actualizados rápidamente suponen un cambio en la gestión forestal, pasando de los inventarios a tomar el pulso en tiempo casi real de los bosques, permitiendo así nuevas perspectivas de políticas y abriendo aún más las puertas de la percepción científica.

La FAO y Google están “anunciando un nivel sin precedentes de conocimientos sobre el medio ambiente”, señaló Graziano da Silva.

El enfoque inicial es en el sector forestal, donde los expertos nacionales pueden -después de un corto período de formación-, utilizar un programa informático de la FAO y los archivos de datos geoespaciales accesibles de Google para llevar a cabo -en pocas horas- labores de cartografiado y clasificación que antes solían llevar semanas o meses. Las oportunidades para la colaboración futura son muy amplias, y pueden conducir a la innovación en una gama de temas que abarcan desde la nutrición y el control de plagas a la gestión del agua y el cambio climático.

“Cuantas más personas involucradas, mejor funciona”, dijo Graziano da Silva. “Comprender los efectos del cambio climático –añadió-, planificar mejoras en la eficiencia de la producción y distribución de alimentos, y supervisar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible requieren datos más frecuentes y precisos sobre el medio ambiente y sus cambios”.

“Este tipo de asociación permite la aplicación práctica de nuestros productos”, afirmó Rebecca Moore, Directora de Google Earth, Earth Engine y Earth Outreach, un equipo que describe “creado para hacer ciencia”. Esta alianza con FAO es una forma de “unir nuestros puntos fuertes para contribuir al cambio para las generaciones futuras”.

Llevar la tecnología a nuevas fronteras

Esta colaboración -en la que Google hace que los datos y la capacidad de procesamiento sean de fácil acceso, mientras que la FAO idea formas para extraer información útil- ha llevado a un campo innovador, en especial con una Evaluación mundial de las tierras secas (Global Dryland Assessment), en la que expertos nacionales, investigadores universitarios, instituciones asociadas y la FAO han unido sus fuerzas en una iniciativa de código abierto. Los resultados serán publicados a finales de este año.

La Unidad de Lucha contra la Langosta de la FAO ha utilizado Earth Engine para mejorar las previsiones y el control de los brotes de langosta del desierto. Los satélites no pueden detectar a estos voraces insectos, pero pueden acelerar la identificación de posibles áreas de cría y hacer que las intervenciones sobre el terreno sean más eficaces. Otras aplicaciones posibles para esta tecnología puede reducir las pérdidas de rendimiento de las cosechas y mejorar la salud de las plantas. El monitoreo de la cubierta forestal ha demostrado ser útil en Costa Rica, ya que los árboles proporcionan un hábitat para las aves que se alimentan del insecto responsable de la broca del café, plaga que puede destruir hasta el 75 por ciento de la cosecha de un productor cafetero.

Además, otros usos innovadores irán surgiendo a medida que más personas aprenden a usar herramientas de la FAO como OpenForis y CollectEarth. A finales de mayo, un equipo de la NASA, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de EEUU, viajará a Roma para estudiar el uso de estas herramientas.

Google ha puesto en la nube un gigantesco archivo de imágenes de satélite Landsat que data de 1972, y recientemente añadió los datos obtenidos por Copernicus, el sistema europeo de observación de la Tierra, que son particularmente útiles para los estudios rápidos en tiempo real, ya que cubren la misma parcela de tierra cada cinco días. Además del enfoque sobre el uso del suelo, Google está haciendo un esfuerzo paralelo para permitir que los datos de teledetección realicen un seguimiento de las tendencias mundiales del agua, incluyendo su disponibilidad y las reservas.

Ver el bosque y los árboles

Las imágenes de satélite no puede sustituir el conocimiento y la experiencia local –lo que a menudo se llama “la verdad del terreno”- pero pueden aumentar la eficiencia, calidad, transparencia, credibilidad y, sobre todo, la oportunidad y eficacia de la recolección de datos y la validación de los productos cartográficos existentes a nivel mundial.

Por ejemplo, haciendo zoom sobre parcelas locales con imágenes muy granuladas, investigadores y funcionarios pueden distinguir entre la pérdida temporal de la cubierta forestal debido a la recolección y la deforestación impulsada por el cambio de uso del suelo, lo que supone una importante diferencia técnica en cuanto al secuestro de carbono. De la misma manera, los ciudadanos pueden ser capaces de hacer un uso más eficiente de sus recursos naturales e incluso vigilar su uso indebido.

“Vamos a ser capaces de proporcionar, cada 10 días, evaluaciones forestales y en un futuro cercano, evaluaciones de la cubierta de cultivos alimentarios, que son especialmente importantes en tiempos de cambio climático”, explicó René Castro, Director General Adjunto de la FAO, al frente del Departamento Forestal.

 

Información del portal www.fao.org

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Banco Mundial destinará 2.500 millones de dólares para la educación de las adolescentes.

13 de abril, 2016 — El Banco Mundial (BM) invertirá 2.500 millones de dólares durante los próximos 5 años en proyectos de educación que beneficiarán a niñas adolescentes de 12 a 17 años.

El anuncio fue realizado este miércoles en Washington por el presidente de la institución, Jim Yong Kim, en apoyo a una iniciativa que lidera la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama.

El máximo dirigente del BM destacó que en la actualidad 62 millones de niñas no acuden a la escuela, la mitad de ellas adolescentes. La ayuda se destinará especialmente a regiones como el África subsahariana y el Sur de Asia.

“Empoderar y educar a niñas adolescentes es una de las mejores vías para prevenir que la pobreza pase de generación a generación” ya que los beneficios repercuten en toda la sociedad, dijo Kim.

La iniciativa “Let Girls Learn” (Dejemos que las niñas aprendan) fue lanzada hace más de un año para promover el acceso a la educación de las niñas mediante la implementación de programas de la ONG USAID, principalmente en África y Oriente Medio.

Según un estudio del Banco Mundial, cada año de educación secundaria equivaldría a un aumento del 18 por ciento en el futuro poder adquisitivo de una niña.

La iniciativa se encuadra en la nueva estrategia global del Banco Mundial para la igualdad de género y marca un paso adelante en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relativos al acceso de una educación de calidad y conseguir la igualdad de género de todas las mujeres y niñas.

El acto se celebró en el contexto de la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional y el BM, que reúne esta semana a los máximos líderes económicos del mundo en Washington.

 

Información del portal www.un.org

Foto: UNICEF/UN011701/Sokhin

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NUEVA YORK, 21 de marzo de 2016 – En la víspera del Día Mundial del Agua, UNICEF dijo que el esfuerzo para llevar agua potable a millones de personas en todo el mundo va a ser aún más problemático debido al cambio climático, que amenaza el abastecimiento de agua y la seguridad del agua para millones de niños que viven en zonas propensas a sequías o inundaciones.

En 2015, al final de la época de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, 663 millones de personas en el mundo carecían de agua potable de fuentes mejoradas, que se supone que separan el agua del contacto con la excreta. Sin embargo, los datos procedentes de la nueva tecnología disponible para hacer pruebas indican que unos 1.800 millones de personas podrían estar bebiendo agua contaminada por la bacteria e-coli incluso de algunas fuentes mejoradas. La presencia de la bacteria e-coli revela la existencia de materia fecal en el agua.

“Ahora que podemos realizar pruebas del agua más baratas y eficientes de lo que éramos capaces de hacer cuando se fijaron los ODM, estamos llegando a un acuerdo sobre la magnitud del desafío que enfrenta el mundo cuando se trata del agua potable”, dijo Sanjay Wijeserkera, Director de los programas mundiales de agua, saneamiento e higiene de UNICEF. “Ahora que los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible promueven el abastecimiento de agua ‘potable’ para todos, no se trata de que estemos empezando a partir de los resultados de los ODM; se trata de un partido totalmente nuevo”.

Uno de los principales factores que contribuyen a la contaminación fecal del agua es un saneamiento deficiente. A escala mundial, 2.400 millones de personas carecen de retretes adecuados y casi 1.000 millones defecan al aire libre. Esto significa que las heces pueden estar tan omnipresentes en muchos países y comunidades que incluso algunas fuentes de agua mejoradas se contaminan.

Las preocupaciones sobre la seguridad del agua están aumentando debido al cambio climático.

Cuando el agua escasea durante las sequías, las poblaciones recurren a agua superficial contaminada. En el otro extremo de la escala, las inundaciones dañan las instalaciones de tratamiento y depuración del agua, y propagan las heces, lo que muy a menudo genera un aumento de las enfermedades transmitidas por el agua como el cólera y la diarrea.

Las altas temperaturas causadas por el cambio climático aumentan también la incidencia de enfermedades relacionadas con el agua como el paludismo, el dengue y ahora el Zika, a medida que se incrementan las poblaciones de mosquitos y se amplía su alcance geográfico.

Según UNICEF, los más vulnerables son los casi 160 millones de niños menores de 5 años a nivel mundial que viven en zonas de alto riesgo de sequía. Alrededor de 500 millones viven en zonas de inundaciones. La mayoría de ellos viven en el África subsahariana y en Asia.

A partir del Día Mundial del Agua y hasta la firma del acuerdo de París el 22 de abril, UNICEF ha iniciado una campaña mundial en Instagram para crear conciencia sobre el vínculo entre el agua, el medio ambiente y el cambio climático.

Usando el hashtag #ClimateChain (#CadenaClimática), el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, el Presidente de la Asamblea General, Mogens Lykketoft, y otras figuras prominentes unirán figurativamente sus manos con miembros del público en una cadena de fotografías cuya intención es pedir acciones para abordar el cambio climático. Las imágenes se presentarán durante la firma del acuerdo de París.

UNICEF también está respondiendo a los desafíos del cambio climático centrándose en la reducción del riesgo de desastres para los suministros de agua. Por ejemplo:

  • Casi 20.000 niños en Bangladesh tienen ahora acceso a fuentes de agua que resisten al clima y al desastre por medio de un sistema de recarga de los acuíferos que captura el agua durante la temporada de monzones, la purifica y la almacena bajo tierra.
  • En Madagascar, UNICEF está ayudando a las autoridades locales a construir aulas a prueba de ciclones e inundaciones para 80.000 niños, y a proporcionar acceso a fuentes de agua resistentes a los desastres.
  • En Kiribati, una zona propensa a la sequía, las nuevas instalaciones de almacenamiento y recolección de agua de lluvia están mejorando el acceso de las comunidades al agua potable.

En una reciente publicación, A menos que actuemos ahora, UNICEF ha establecido un programa climático de 10 puntos para los niños. En él se establecen medidas concretas para los gobiernos, el sector privado y los ciudadanos, orientadas a salvaguardar el futuro de los niños y sus derechos.

 

Información del portal http://www.unicef.org

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Director-General describes local peace talks as “unique opportunity” to reverse decades of rural decline.

29 January 2016, Bogota – FAO will work with Colombia in building a durable peace and strengthening rural development in the country’s post-conflict stage, Director-General José Graziano da Silva said during a high-level visit to the Latin American nation.

The current cease-fire and peace negotiations present a unique and immediate opportunity for political leaders to reverse decades of rural economic decline, according to the head of the Food and Agricultural Organizations of the United Nations.

“Peace begins in the fields, and there can be no peace without food security nor food security without peace,” Graziano da Silva said during his meeting with President Manuel Santos at which he presented a joint working plan. “Armed conflict always leads to food insecurity and hunger, and vice versa,” he added.

The current negotiations in Havana between the government of Colombia and the Revolutionary Armed Forces of Colombia, or FARC-EP, began three years ago. It is now widely expected that the two sides, at war for more than 50 years, can conclude a Final Accord in the first half of 2016. FAO is eager to contribute to the efforts of national and local authorities, with the suport of the international community, to build and consolidate peace, which in turn inextricably depends on lives free from hunger.

“Colombia has for the past 50 years had to drive with the brakes on,” said President Santos. “FAO knows better than anyone how much global food production is needs to grow, and I am sure that peace will allow our country to turn into a provider.”

Field visit

President Santos, Graziano da Silva and Rafael Pardo, Colombia’s Post-Conflict Minister, travelled to about 500 kilometres east of Bogotá to visit Orocué, a town in the department de Casanare, on Friday.

While there, FAO’s leader signed an agreement with the Post-Conflict Ministry that establishes a mutual cooperation scheme designed to improve the technical capacities for policies and programs linked to rural development, land tenure, food security, access to markets and economic and social infrastructure. The agreement includes the joint work plan between FAO and Colombia to promote peace, rural development and food security.

Global experience shows that the immediate aftermath of a new peace accord ending a long-running conflict is an inherently fragile period. FAO’s intention is to roll out fast-track projects designed to have a rapid tangible impact while contributing to sustainable development and food security.

Colombia has enormous food production potential, with some 22 million hectares of arable farmland, of which only 5 million are currently under cultivation.

FAO will make available its technical leadership in agricultural and food security policies, focusing on three pillars: promoting more stability in land management; supporting food and livestock production in rural ares targeted by the government’s rural development and land restitution plan; support for the eradication of hunger and chronic childhood malnutrition.

Working together

In recent years, FAO and the government of Colombia have collaborated on programs and projects linked to family farming, food systems, water basin management, land restoration and the bolstering of information systems supporting agricultural and livestock production. FAO has a track record of supporting programs aimed at mitigating the impact of armed conflict by enabling farmers and herders to access adequate inputs as well as technical and financial resources. The Organization has also conducted training and evaluation programs for public food security and nutrition policies.

During his visit to Colombia, Graziano da Silva met with representatives of civil society, the private sector and exponents of the cooperative moment to discuss ways to assure an inclusive economic growth path for post-conflict rural areas.

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BOMBALI DISTRICT, Sierra Leone, 27 January 2016 – Osman Koroma is on a mission to save lives. Like almost everyone else in the village of Kathirie in Sierra Leone’s Bombali District, Osman is a farmer. But four years ago, he added a new set of skills when he was trained to join the ranks of Sierra Leone’s cadre of Community Health Workers (CHWs).

Osman Koromah, 22, is a Community Health Worker in Kathirie Village, in Sierra Leone’s Bombali District, a volunteer role that helps village residents, including mothers and children, receive medical care and treatment.
Today, Osman is on the front lines of efforts to protect the lives of children and women in a country that has the highest levels of maternal mortality in the world, and one of the highest rates of child mortality.

“I do this community work early in the morning before going anywhere, and also at times I do it in the evening hours,” says Osman, who knows everyone in the village, which has a population of close to 500 people.

He works alongside the village Mothers’ Support Group and Village Development Committee (community organizations that support the needs of the village) to identify pregnant women, breastfeeding mothers and children under 5 years old, whom he then visits on a regular basis.

On this day, Osman’s first stop is at the home of Rahmatou Sesay, who is sitting outside as she nurses her one-month-old baby, Mariatu Kamara.

“I came to Rahmatou the morning after she delivered to see how she and the baby were doing,” Osman says. “I gave her advice on how to take care of her baby and not to put native medicines on the umbilical cord. She must wash her hands with soap before touching the baby. I advised her to breastfeed exclusively for six months.”

After filling out Rahmatou and Mariatu’s details on his CHW register, Osman makes his way to the home of 25-year-old Margaret Sesay, who is nine months pregnant with her third child. Margaret and her mother were busy peeling cassava recently harvested from her family’s farm.

Osman used the illustrated ‘National Counselling Cards for Community Workers’, developed by UNICEF and the Ministry of Health and Sanitation, to advise Margaret about what, how and when she should be eating during pregnancy.

They are soon joined by Kadiatu Tarawalie, leader of the Kathirie Mothers’ Support Group. Together they continued the discussion on what Margaret should do when the time comes for her to give birth and how she should feed and care for the new baby. Osman advises her to deliver at the Binkolo Peripheral Health Unit (PHU), and to start preparing money for transport, food and clothing and other things she will need.

“I am happy with the work that Osman is doing,” says Margaret, who has developed a good rapport with him. Osman counselled and followed up on her during her previous pregnancies. His advice was critical to her decision to give birth at the PHU rather than at home, and all her pregnancies have gone well.

“Today we discussed the things that I should be eating while I am pregnant and when I am breastfeeding, including bananas, cucumber and chicken,” Margaret says. “The pregnancy is going well. I have been to the PHU four times for check-up. I have also been vaccinated. I delivered my first two children at the PHU, and my plan is to give birth there this time as well.”

Margaret’s decision to give birth at a health facility, where trained health professionals can provide appropriate care, is essential for improving her chances of safely delivering her new baby. In Sierra Leone, only one out of two pregnant women deliver at a health facility, which is one of the contributing factors in the country’s high rate of maternal mortality.

Community Health Workers like Osman, working in collaboration with the Mothers’ Support Groups, provide direct and continuous counselling to expecting mothers. Even in remote rural areas, creative community action facilitated by CHWs like Osman is making the difference.

“The nearest PHU is four miles away, which is far for a pregnant woman who is about to deliver to walk,” Osman says. “So we mobilize the community to volunteer to take her using a hammock.”

Moving on through Kathirie village, Osman reaches the home of Abou Kargbo, whose daughter Aisata Kargbo, 19 months old, has not been feeling well. After talking to the concerned father, Osman pulls out some of the simple tools he uses to diagnose various potentially life-threatening conditions among children under 5.

“I check for pneumonia if the child has difficulty breathing,” Osman says. “I use this timer to check how fast a child is breathing. If a baby 2-11 months breathes 50 or more times a minute, that will tell me that the baby could have pneumonia, and I refer them to the PHU. Also for malaria, if the baby has fever I refer them. If a child is refusing to breastfeed, I refer. I also refer diarrhoea cases. I check for malnutrition using the MUAC [mid upper-arm circumference] tape, and if the child shows signs of moderate malnutrition, I give advice on how to improve feeding, and if the tape reading is red for severe malnutrition, I refer to the PHU.”

Aisata’s examination does not set off alarms, and after counselling her father Abou about appropriate child feeding practices and advising him to continue monitoring her situation, Osman puts his pneumonia timer back around his neck and moves on to his next visit.

As Sierra Leone emerges from the devastating Ebola epidemic, which had a particularly harsh impact on the health sector, many challenges remain, such as deploying sufficient and qualified health workers, building facilities for them near communities like Kathirie Village, and – critically – building community trust in the health sector and fostering behaviour to seek health care.

“We faced many challenges doing this work during Ebola,” Osman says. “People were afraid of us. And we, too, were afraid of them. But because it was our job, we continued to do it, even though it was a risk to our lives. We were still visiting newborns and screening under-5s for malnutrition – but we didn’t touch. I would give the tape to the mother and show her how to do it…. Now, we have no problem. Whatsoever you want to do, they will allow you.”

As Osman makes his way through the village, all the people he meets greet him effusively. At the young age of 22, Osman’s role as the key link with the health sector has earned him the respect of his fellow villagers, giving him the motivation to continue his volunteer position.

“I don’t get paid to do this work,” Osman says. “I make my living farming, growing cassava, potatoes and rice. My level of education is SS3 [high school graduate], and in the future I would like to study to be a medical professional. I was not thinking about doing medicine before, but now, because I am enjoying my work as a CHW, I want to learn more.”

Working with the Government of Sierra Leone to reduce child and maternal mortality is one of the priority areas for UNICEF’s programmes in the post-Ebola recovery period. More than 10,000 CHWs have been trained and equipped with the necessary job aids to provide high-impact maternal and child health services. In 2015 alone, more than 296,500 children under 5 were assessed by CHWs, of whom 32,000 were referred to PHUs for further treatment. Close to 90,000 pregnant women received home visits by CHWs and more than 60,840 mothers and their babies received post-natal home visits within 48 hours of delivery. UNICEF, with the support of donors, including the UK Department for International Development (DFID), the Government Canada, the European Union and National Committees for UNICEF, is working at the community level to train and deploy additional CHWs to ensure all rural communities have equitable access to lifesaving health and nutrition services.

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4 February 2015, Rome — As world leaders met in London today to raise funds in support of millions of people affected by the ongoing conflict in Syria, FAO stressed the urgent need to help farming families produce food to meet basic needs.

Within Syria, 8.7 million are in need of food security assistance, out of an estimated 13.5 million people who continue to be in need of urgent humanitarian assistance.

“It is clear that imported food assistance alone cannot feed the country — that’s why maintaining food production amidst this conflict is so critical,” said FAO Assistant Director-General Laurent Thomas today.

“Farmers want to stay on their land – but if we fail to support them, they will have no choice but to abandon their farms, joining the growing contingent of refugees and internally displaced people in search of food, shelter and income opportunities elsewhere,” he added.

In all, half of the people that remain in Syria today do not have enough food to eat and are unable to meet their basic food needs.

Another 4.6 million Syrians have crossed borders to become refugees in neighbouring countries. This not only puts stress on refugee families but also on their host communities, many of which struggle to cope with the influx of people.

Moreover, in the past 18 months, prices for wheat flour have tripled in some markets inside Syria and rice prices have risen more than six fold.

Unemployment, inflation, and the depreciation of the Syrian pound, meanwhile, have further eroded the capacity of families to feed themselves and cope amidst the crisis.

Massive displacements and migration of rural populations are progressively depriving the rural sector of its human capital and much needed skills, contributing to a vicious circle where lack of protection, erosion of livelihoods base and loss of economic opportunities become inextricably linked.

Agriculture remains main source of employment in rural areas

A lack of access to seeds and other essential farming supplies is making it very difficult for farmers to continue to grow food and keep their livestock healthy.

According to the latest assessments, Syria’s 2015 wheat production alone was 40 percent lower than the pre-conflict average, increasing the need for imports and dealing a further blow to food security in the country.

The livestock sector, too, has taken a significant hit, with 30 percent fewer cattle, 40 percent fewer goats and only half the number of poultry left in 2015, compared with 2011, as infrastructure is destroyed, animals fall sick or are looted, or families are forced to sell or slaughter their livestock to cope.

In neighbouring countries, agriculture has been identified by many as one of the sectors that can boost local economies and offer greater labour market and employment opportunities for both refugees and host communities.

But in order to fulfil that potential, adequate resources need to be mobilized quickly to help farmers rebuild and maintain production now.

“Today, the international donor community is coming together to support the Syrian people amidst one of the most brutal conflicts of the 21st Century,” said Thomas. “In that global response agriculture simply cannot be an afterthought — it has to be recognized as essential to people’s livelihoods and a prerequisite for peace.”

FAO response to the crisis

As part of the UN’s $3.18 billion Syria Response Plan, FAO is asking for $87 million to support 2.9 million vulnerable people improve their access to food, better nutrition and income through 2016.

Last year, FAO reached 1.5 million people across the country with distributions of wheat and barley seeds, vegetable production kits, and live poultry. Animal feed and livestock vaccination campaigns, in turn, have kept remaining herds healthy while vulnerable families who have lost livestock benefited from distribution of sheep to rebuild their livelihoods.

Investing in the capacity of farmers to produce food locally is not only effective in improving the food security of people who have remained in Syria but also in preventing further migration in the coming months.

Only $200, for example, allow a farmer to produce enough wheat to feed a family of six for a year.

And yet, emergency agricultural interventions were 70 percent underfunded in 2015.

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